Una luz al final del camino

 

Cuando Nemo iba nadando a través de la cueva, sin rumbo, encontró a Serafín, un simpático pez espada que vivía en las profundidades de la cueva.

– ¿Quién es usted?- preguntó Nemo asustado.

–  Yo soy Serafín, un lugareño.

– ¿Me podría decir por dónde se sale de aquí? – preguntó Nemo con más confianza.

– ¡Ay!,  jovencito, suspiró Serafín, es un camino muy largo pero muy fácil. Hay que ir todo de frente.

– Muchas gracias.

Cuando Nemo iba siguiendo las indicaciones que le había dado Serafín, encontró una gigantesca luz al fondo del camino…

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