La araña les ayudó

Pepón pulsó el botón rojo que les llevó al bosque, y salió un mensaje de la luna del coche.

Todos lo leyeron:  “Seguid el camino de piedras y llegareis hasta el árbol”.

Notaron el temblor de la tierra y Jorge miró atrás. Todos corrieron al sendero de piedras, la araña les quería alcanzar. Les subió a su lomo. Los niños descubrieron  que les ayudaría a llegar al árbol, al medir siete metros la araña pudo alcanzar las hojas.

Vovieron a casa y Antón se curó.

Y así este cuento terminó.

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Una luz al final del camino

 

Cuando Nemo iba nadando a través de la cueva, sin rumbo, encontró a Serafín, un simpático pez espada que vivía en las profundidades de la cueva.

– ¿Quién es usted?- preguntó Nemo asustado.

–  Yo soy Serafín, un lugareño.

– ¿Me podría decir por dónde se sale de aquí? – preguntó Nemo con más confianza.

– ¡Ay!,  jovencito, suspiró Serafín, es un camino muy largo pero muy fácil. Hay que ir todo de frente.

– Muchas gracias.

Cuando Nemo iba siguiendo las indicaciones que le había dado Serafín, encontró una gigantesca luz al fondo del camino…